Skrillex, el electro – monstruo se comió Groove

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Hipnotizante show del joven productor de música electrónica, ayer fue su segunda presentación consecutiva en nuestro país y explotó Groove a todo volúmen. Encantado y emocionado anunció que filmará su próximo video clip con imágenes de las dos noches en las que musicalizó Argentina.

Skrillex, el personaje detrás de Sonny Moore, llegó de la mano de Bassnectar quien como otro gran referente norteamericano del estilo dubstep y electro house puso en sintonía al público impaciente; algunos dirían que su música calmó a las fieras… por un rato, claro. Estos hombrecitos del futuro demostraron que la electrónica es música que se siente y se vive más allá de una simple computadora. Tal vez a esto se referían los de MGMT cuando escribieron el tema Electric feel, algo tenaz que supera lo común y corriente.

El ganador de tres premios Grammys (Mejor Remix -Cinema con el Dj italiano Benny Benassi, Mejor Grabación de Dance por el single Scary monsters and nice sprites y Mejor Álbum) generó tensión y duplicó la expectativa cuando puso en la pantalla principal un reloj analógico en cuenta regresiva de cinco minutos. Ya pasadas las 21.30hs, entró unos cinco segundos antes de que termine el tiempo estimado y en el momento justo arrancó con todo el power que lo caracteriza dándole vida a Breaking a sweat, el gran tema junto a los integrantes deThe Doors -o lo que queda de ellos- con el que logró unir épocas, estilos y generaciones. Algo totalmente épico e innovador con sonidos puros, totalmente calibrados. El arsis impulsó gravemente el movimiento sonoro para que todos puedan disfrutar de la armonía y la división de los tonos (medio cromático y medio diatónico).

Con mitad de cabeza al aire, el explosivo ex cantante de la banda post-hardcore From First to Last (2002 – 2010) no dejó de pensar en forma digital a cada instante y pudo extender las ideas tradicionales a otros parámetros a través de la tecnología. “Sólo necesito mi laptop y mis auriculares, eso es realmente lo que necesito para lo que hago”, expresó en el video Breaking a sweatSkrillex, quien con 10 años de trayectoria sólo hace dos que saltó a la fama con My name is Skrillex el EP de descarga gratuita en internet, abrió el campo musical y puso en movimiento el mix de matices y géneros acoplado con super electro-tonos que magnetizaron a sus seguidores. Pasó del Rock -con la canción junto a los Doors y con Rock N’ Roll, el single que hizo estallar a la gente- al Reggae -con temas como Wellcome to jamrock, cover de Damian Marley-, y también por el Hip Hop cuando sonó In For The Kill (Rich Black remix) y algunos más.

El sonido fue bueno pero la producción, decoración e iluminación dejaron un poco que desear. Tal vez esperábamos más del excéntrico Skrillex, ya que suele dar grandes shows con incontables redobles lumínicos al ritmo de cada beat y un avatar que imita cada uno de sus movimientos. Aunque claramente en Groove eso no se logró, fiesta hubo y la empezó y terminó él solo. Lo que si es destacable es que la estructura poco cálida del boliche tendió a dar la sensación de estar como dentro de una nave espacial donde los colores fugaces y la música se hacían uno y te abstraían de la realidad.

En cuanto a las visuales, fue una combinación interesante o mejor dicho “flashera”. Un Vj con un parámetro muy amplio puso desde fragmentos de películas de Bollywood (Hollywood indú) y de Disney, hasta el típico juego de geeks: el Counter Strike (Skrillex tiene toda la onda de ser o haber sido un fanático adicto a ese juego).

Tal y como un “midget”, o en castellano una hormiga atómica, no paró de saltar y batir al compás un segundo. La energía fue algo que sobró, él mismo preguntó: “Do you feel the f*cking energy?” (¿sienten la energía?). Aunque muchos lo nieguen, él es un showman; interactuó con el público, obtuvo un feedback infernal e hizo sentir la música desde lo más profundo de cada cuerpo. Generó todo tipo de emoción, la gente gritaba enardecida y movía su cabeza de arriba abajo una y otra vez. Para dar una idea del nivel de exaltación, uno medio freak del público saltó de lo más alto de las escaleras que llevan al entrepiso hasta la parte de abajo, lo que sería el “campo”. Por suerte nadie salió lastimado.

Durante las casi dos horas de show mantuvo un sonido articulado donde unió y pasó en varios de sus temas de un tiempo débil a uno fuerte generando variaciones tonales. Entre sus últimas mezclas, el ambiente se tornó más meloso y sensible cuando el rey del dubstep sacó un encendedor y todos lo siguieron. Con la segunda vuelta del hit Scary monsters and nice sprites (EP 2010) agradeció, dijo “I love you guys” (chicos los amo) y se tiró con mucha pasión, envuelto en la bandera argentina con el nombre SKRILLEX bien grande en el medio, al público que lo recibió con los brazos abiertos felices por tocar a su Dios electrónico y por figurar en su próximo video clip. Sin duda, demostró que esta técnica moderna electrónica crea un discurso renovado de cosas que ya existen pero que suenan diferente en la nueva generación musical.

 

Por Estefi Kröl

Fotos: José Luis García