U2 en Argentina: electrizante y goleador

U2 - Live Joshua Tree

Minuto ‘94, Messi levanta los brazos, Romero se funde en un abrazo con Mascherano y las luces del Estadio Único se apagan por primera vez en la noche: sí, U2 por fin estaba de vuelta en Argentina y la goleada de la Selección le daba el marco perfecto a un show que sin dudas va a quedar en la memoria de las más de 50 mil personas que llegaron a La Plata para ver el Joshua Tree Tour 2017 y, de paso, empezar a palpitar Rusia 2018.

Sunday Bloody Sunday suena desde el centro del escenario y ahora los nervios por saber si vamos o no al Mundial pasaron a un segundo plano. Claro, el pasaje a Rusia ya estaba asegurado y la fiesta tomaba verdadero color de la mano de Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen. Esos primeros minutos de show fueron electrizantes y llenos de energía: New Year’s Day, Bad con un pequeño medley de Heroes -el primero de los homenajes que le hicieron en el recital a David Bowie– y Pride (In the Name of Love). Sí, un comienzo demoledor que concluyó con un agradecimiento especial a Leo Messi por “salvarnos”.

Ya con la banda sobre el escenario principal comenzó lo más esperado. The Joshua Tree completo, de principio a fin, y con un agregado más que especial: una pantalla inmensa con una calidad sin igual y con imágenes que sorprendieron hasta al más escéptico.

El inicio de esta segunda parte fue con Where the Streets Have No Name y un viaje por la rutas californianas que se proyectaban en las inmensas pantallas de fondo. I Still Haven’t Found What I’m Looking For con un pequeño segmento de Stand By Me y With or Without You. Hit tras hit para poner al Joshua Tree en lo más alto y revivir ese glorioso álbum de 1987 que marcó un antes y un después en la historia del rock.

El estruendoso poder de Bullet the Blue Sky le pone tintes bélicos a la noche. Hombres, mujeres, jóvenes y no tanto se ponen un casco del ejército norteamericano y reviven a esas almas tormentadas que luchan y lucharon en alguna guerra para defender su bandera con estrellas bordadas. La pantalla cambia de escenario y una banda del ejército de salvación decora Red Hill Mining Town con vientos. U2 se enfrenta a ellos y ensayan una especie de coreografía que la da a la noche una atmósfera sin igual.

A diferencia de otros shows donde Bono aprovechaba el escenario para dar mensajes y hablar por demás, esta vez el cantante de U2 prefirió dedicar el tiempo a hacer lo que mejor saben hacer: dar un show de rock. Lo había prometido al inicio y lo cumplió con creces a lo largo de las más de dos horas de recital que el grupo irlandés dio en La Plata.

Pañuelos blancos en alto y el grito de “el pueblo vencerá” sirvieron para darle en este 2017 un merecido homenaje a las Madres de Plaza de Mayo con Mothers of the Disappeared. Ese tributo que U2 había creado en 1987 para nuestras incansables luchadoras se hacía carne y alma ante más de 50 mil personas.

The Joshua Tree llegaba a su fin pero todavía había tiempo para más U2. Y claro, era tiempo de seguir con clásicos. Porque si hay algo que los irlandeses tienen en su repertorio son incansables hits. Y de paso, subir la temperatura con algunos de sus temas más rockeros: Beautiful Day, Elevation y Vertigo -con Rebel Rebel de Bowie como segundo pequeño tributo al Duque Blanco– electrificaron el estadio e hicieron vibrar y saltar como nunca antes en en el show.

La fiesta llegaba a su fin pero todavía había tiempo para algo más. Así como Messi nos había dado esas tres alegrías sobre el final de las eliminatorias, Bono hizo lo suyo con un trío que ayudó a que la vuelta a casa se con una sonrisa todavía aún más grande. La por demás movediza You’re the Best Thing About Me de su próximo disco le dio inicio a este último pequeño set que siguió con Ultraviolet (Light My Way) de Atchung Baby y One, ese clásico inolvidable que sirve de bandera para levantar el puño ante cualquier injusticia social.

Ahora sí, el angustiante minuto ‘94 había quedado en el olvido. El corazón latía fuerte pero seguro. Argentina estaba en el Mundial y U2 demostró que 30 años no son nada: The Joshua Tree es inoxidable y seguirá latiendo por muchos años más.