Foo Fighters y una noche desenfrenada de Rock and roll

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Mar 8 2018

Los que estuvieron ahí, saben muy bien que no fue una noche más. De a poco el atardecer caía sobre el Estadio José Amalfitani y tanto las tribunas como el campo, se iban colmando de gente. Antes de las 19:30, Queens of the Stone Age, la banda que lidera Josh Homme, salía al escenario para tocar durante más de una hora y media y dejar a todos los presentes listos para el plato fuerte de la noche. Los minutos pasaban y se veía como en las puertas del ingreso al estadio, seguían y seguían entrando personas, no cabía un alfiler, por supuesto que todos querían reencontrarse con Foo Fighters luego de casi 3 años sin shows en nuestro país. 

Crédito: José Luis García

La velada estaba ideal, algunas estrellas en el cielo y un viento fresco para bajar el fervor que nos había dejado QOTSA, solo faltaban ellos. De repente, las luces se apagaron, el escenario comenzó a iluminarse y Dave Grohl y compañía corrieron hacia sus posiciones para hacer una aparición espectacular y para empezar con un tema del disco que vinieron a presentar. Ni bien empezó a sonar Run la furia se desató por completo, los de atrás se amontonaron con los de adelante, los de la platea se levantaron de sus asientos y Grohl comenzó a mover su cabellera mientras agitaba a todos como si estuviera creando una revolución. Inmediatamente llegaba All My Life de One by One, ganador del Grammy a mejor álbum de rock en 2004, y el líder comenzó a jugar con su público: se empapó con un vaso de agua que encontró delante de la batería y gritó "You are crazy motherfuckers". 

 

Crédito: José Luis García

Recién iba el tercer tema y había pogo hasta en el lugar más recóndito de la cancha, y todo esto se incrementó más con Learn to Fly, The Pretender y The Sky Is a Neighborhood. Grohl era el león de la manada y transmitía una energía impresionante que cautivaba a todos los presentes.

Tras esa aplastada de hard rock, Dave, que veía que los fanáticos estaban encantados, lanzó: “Nosotros podemos hacer esto toda la 'fucking' noche" y así fue. Llegaba Rope del disco Wasting Light y sobre el final del tema el público comenzó a corear: "Foo Fighters, Foo Fighters...", pero Grohl, fiel a su estilo, se los quedó observando con una mirada sobradora -mientras masticaba chicle- como diciendo "esperen, todavía falta muchísimo más". Luego de ese momento, Taylor Hawkins se elevó sobre una plataforma junto con su batería para entonar Sunday Rain de Concrete and Gold, el alucinante disco que vinieron a presentar. Pocos lo saben, pero el rubio cambió radicalmente la conformación de la banda tras reemplazar a William Goldsmith, el batero que en 1997 renunció a Foo Fighters durante la grabación de The Colour and The Shape, cuando la mayoría de las partes de la batería fueron re-grabadas por el propio Grohl, fue allí que arribó Taylor y ahí lo teníamos, frente a nuestros ojos, en lo más alto del Estadio de Vélez cantando como nunca antes.

Justamente, hablando de The Colour and The Shape, llegó My Hero, mientras el ex Nirvana afirmaba sin titubear "están locos". Y sí, un poco de razón tenía, aunque era lo que ellos buscaban. No por nada cerraron su gira sudamericana en Argentina. 

Crédito: José Luis García

Pero había más. Unos altibajos indicaban que era el comienzo de These Days y le siguieron Walk y Breakout. Luego llegaron las presentaciones y tal vez uno de los mejores momentos del show. El guitarrista Chris Shiflett hizo su aparición con una bandana roja sobre su frente y cantó Under My Wheels de Alice Cooper, iniciando así, una ronda de covers. Y esto seguía con Another One Bites the Dust, Imagine, Jump!, Blitzkrieg Bop, Love of my Life y cerraba con Under Pressure, estos dos últimos de Queen y con una dedicación especial hacia nosotros: "Argentina love you, you are fucking crazy, Argentina you are fucking nice...”.

Crédito: José Luis García

Cortar la semana de esta manera y con los Foo Fighters haciendo lo que mejor saben hacer frente a su público preferido, denotaban una noche sensacional. Monkey Wrench, Times Like These, Generator, y Big Me dedicándosela a todos sus "motherfuckers" decretaban una presentación de rock de alto vuelo, al nivel del concierto que brindó Green Day el año pasado en el mismo estadio.

Parecía que todo terminaba, la banda desapareció de la escena y muchas personas se empezaron a ir. ¡Pero... paren! ¿Qué están haciendo?, Grohl y Taylor aparecieron en la pantalla principal y "negociaron" con el público cuantos temas más iban a tocar. El divertido momento culminó con el regreso de Foo Fighters a la escena y con una recta final inolvidable con la interpretación de Dirty Water, This Is a Call y Everlong.

Crédito: José Luis García

Realmente, dio la sensación de que no faltó nada, Foo Fighters lo tuvo todo y brindó un concierto electrizante que dejó a todos más que satisfechos. Por supuesto, ansiamos que cuando terminen su tour, sigan creando música y esperemos que en un par de años, los tengamos de nuevo en nuestras tierras para seguir regalándonos noches desenfrenadas de Rock and roll.

Por: Ezequiel Ignacio Luciani

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