Publicidad Cerrar X
«
»
Consecuencia de un proceso

Consecuencia de un proceso

Previo

Los estadios del Mundial 2018

Siguiente

GRACIAS TOTALES

Radio 14 Jul

Juan Pablo Varsky hace el análisis de la final de la copa del mundo.

Río de Janeiro.- El suceso de Alemania, campeón mundial tras 24 años, es la consecuencia de un proceso. Trabajo, planificación, cambio de paradigma, inversión en formación e infraestructura, decisión de sostener el proyecto a pesar de las frustraciones. Este camino, iniciado en 2000, lo llevó a ser protagonista importante de los últimos cuatro mundiales. Un campeonato se explica desde el largo plazo, un resultado desde los detalles.

Argentina desperdició tres situaciones muy claras. Mano a mano y para sus delanteros. Higuaín en el primer tiempo. Messi en el segundo. Palacio en el suplementario. Ninguno hizo atajar a Neuer. El partido perfecto incluía eficacia en la definición y el equipo no la tuvo.

Muy pendiente de los laterales, con Lavezzi atacando a Howedes y Enzo Pérez defendiendo a Lahm, no tomó el centro del campo. Schweinsteiger dictó el tempo con una actuación majestuosa. Dio 57 pases en la primera mitad, el 90 por ciento correctos. Hermoso choque de estilos: Alemania desde la posesión, Argentina de la cobertura de espacios. El juego corto con movilidad por el medio contra la salida rápida en contraataque a la espalda de los laterales. Lavezzi hizo un desastre por la derecha.

A la lesión de Khedira en el calentamiento, se sumó la prematura salida de su reemplazante Kramer. Entró Schürrle a jugar de wing izquierdo. Özil detrás de Klose. Müller por la derecha. Kroos y Schweinsteiger compartieron el eje. A Argentina le costaba cortar en la fase de gestación cuando los alemanes tocaban.

Demichelis y Garay participaban mucho más que Mascherano y Biglia. A Alemania le costaba marcar sin foul cuando los argentinos encaraban. Tuvo dos amonestados. Sin situaciones claras, los europeos le sacaron petróleo a otra pelota parada. Cortina, cabezazo y ¡clank!

Sabella estiró la manta. Sacó a Lavezzi a pesar de su excelente primer tiempo y puso a Agüero. Más compañía para Messi y más vigilancia para Schweinsteiger. Porque Kun lo tomaba cuando recibía la pelota. El 7 alemán influyó mucho menos. Dio 23 pases en la segunda mitad. Biglia lo encontró a Messi pero, al igual que Higuaín en el primer tiempo, Leo pateó desviado. Menos gente por los costados y triángulo Mascherano-Pérez-Biglia en el centro.

Creció el protagonismo de Lahm, ya sin Enzo como marcador. Sabella siguió estirando la manta. Palacio y Gago por los extenuados Higuaín y Pérez. Agüero aguantó bien la pelota de espalda. Gago entró con pases precisos y decisiones correctas. Palacio tuvo la chance más clara del suplementario. Un centro de Rojo a medida que cayó detrás de Hummels. Soñará muchas noches con ese control largo y esa definición pifiada.

Löw sacó a Klose y le dio la última oportunidad a Götze. Se ubicó de falso nueve para negarle referencia a los imperiales zagueros argentinos. Mezcló bien con Schürrle. En el minuto 113, Schürrle juntó a Zabaleta y a Mascherano sobre la derecha. Götze cortó desde el lateral hacia el centro. Por única vez en el Mundial, hubo mucho espacio entre Demichelis y Garay. La pelota sobró al primero y el segundo no cerró, acaso creyendo que nunca iba a caer ahí. Pecho, zurda y golazo de Götze. Estética y eficacia en el detalle más influyente del Mundial.

Alemania campeón. El trabajo paga. Argentina dejó la piel, supo competir y estuvo a la altura de la final. No levantó el trofeo porque no aprovechó sus chances. Así es el deporte, bello y cruel. Nada para reprocharle. A nadie. Ojalá este suceso sea un punto de partida y que, al final de la ruta, el éxito de la selección también sea la consecuencia de un proceso.

Juan Pablo Varsky para canchallena.com

Metro951
Argentina metromundial Mundial 2014 varsky
×