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Escribo desde el corazón

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Jul 10 2014
Algún día voy a escribir de Mascherano, el nuevo prócer del fútbol argentino. Del partido descomunal que hizo, de ese corte en la última jugada del segundo tiempo, cuando por única vez Robben pudo entrar en el área con peligro. De su llanto del final, que te dan ganas de abrazarlo y llorar con él. Otro día escribiré sobre Sergio Romero, "el arquero sin ritmo" que nos puso en la final. En otro momento escribiré sobre Garay, ese central que sigue anulando delanteros. Ayer, Robin van Persie y Huntelaar se sumaron a la lista de Origi, Lukaku, Drmic, Seferovic. Queda pendiente la crónica sobre Martín Demichelis, el hombre que le ganó al estigma. Ya está Martin. Olvídate del boliviano Marcelo Martins. Quedó archivado. Marcaste al futbolista más desequilibrante del torneo con aplicación y concentración durante 120 minutos. El cuadrado fantásticos de centrales y medios se completa con Lucas Biglia, Mr. Juego Simple. Corre, piensa y se la pasa a un compañero. Y a Pablo Zabaleta, un líder por consistencia y por autoridad. Y a Marcos Rojo; ése que te hacía reír cuando repasabas el equipo, hoy te emociona por su esfuerzo y su rigor en la marca. No pasa nadie por ahí. No hace falta que le pidas perdón. Vinimos a ver el ataque argentino. La defensa gana campeonatos. Algún día recordaré el destino de elegido de Maxi. Hace ocho años, la clavaba en el ángulo ante México. Hoy acierta el último penal. ¡Y cómo se rompió el alma en su querido Newell's para ganarse su tercer Mundial! Ya está, Rodrigo. No te tortures más con la jugada del suplementario. Desde arriba era fácil dejarla bajar un poquito y darle de zurda. ¡Buena, Kun! Te falta mucho, pero te quedas con sensaciones positivas de la prórroga y metiste tu penal. Clave, para darle dos match-points al equipo. Otro día voy a destacar el partidazo de Enzo Pérez. La personalidad y el atrevimiento para pedirla y gambetear hacia adelante. Se entendió muy bien con Higuaín, otra vez muy dinámico y preciso con la pelota. Yo no los hubiera sacado, pero Sabella sabe más que cualquiera de nosotros, aun cuando sus decisiones no nos gusten o no tengan el efecto deseado dentro de la cancha. Humildad y trabajo, dijo luego del triunfo. El trabajo paga. Siempre. Los hechos, como evidencia y como respaldo. Ya habrá tiempo para valorar el funcionamiento, la inteligencia y el coraje que mostró el equipo ante la brava Holanda en un ajedrez futbolístico. Otro día le tocará a Lavezzi, el favorito de las chicas. El hombre del equilibrio, que le dio simetría y balance al equipo cuando entró por Agüero ante Nigeria para nunca más salir. Y también habrá para Di María, por su gol ante Suiza, fundamental para llegar hasta acá. No hay equipo sin plantel. Basanta, Gago, Fede y Augusto Fernández, Campagnaro, Ricky Álvarez. Los arqueros Andújar y Orion, siempre alentando y ayudando al titular Romero. "Te comés el mundo y te convertís en héroe", le dijo Mascherano antes de los penales. Leo, faltas vos. Fue duro contra el enorme De Jong. Vas a jugar una final del mundo. Tus compañeros te llevaron al Maracaná. Ahora te toca llevarlos a la gloria. Domingo 13 de julio es tu fecha con la historia. Y ante Alemania, justo los que te sacaron de tus dos Mundiales anteriores. La mesa está servida, Enano. Es tu turno. Habrá tiempo y espacio para el análisis. Hoy, no. Estoy llorando de la emoción y escribo lo que puedo, lo que me va saliendo del corazón.

Por Juan Pablo Varsky para Canchallena.com