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Lollapalooza: Smashing Pumpkins volvió por más

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Música 23 Mar

Smashing Pumpkins dieron el presente en el Main Stage 2.

A las 20:30 sonó la batería y los Smashing Pumpkins dieron el presente en el Main Stage 2 del Lollapalooza Argentina en su tercera visita al país. El público, que comenzaba a reproducirse agigantadamente, se preparaba para un viaje tremendo.

La triada que inició el periplo fue Cherub Rock, Tonight, Tonight y Ava Adore. Este último logró invadir todo lo que estuvo a su alcance. Los sonidos se metían por todos lados. Y claro, el público entonó el clásico “olé olé olé”. El viaje de la banda de Billy Corgan tomó mayor velocidad con Being Beige, Drum+Fire y Stand Inside Your Love.

El frío no aflojaba así que los Pumpkins propusieron 1979 y abajo contestaron con palmas, celulares en alto y coros cómplices de uno de los himnos de la agrupación estadounidense. Momento de Pale Horse, uno de los temas que no hizo en el Lollapalooza de Chile.

Billy Corgan aprovechó para sacar a pasear su guitarra. Esa, la blanca. La que tiene el sol rojo. Al final, primer diálogo con el público y a entonar otro himno: Disarm. Promediando el show, The Smashing Pumpkins empezó a acelerar seriamente. One and All, United States y Bullet fueron las armas que presentaron.

El público estaba totalmente de acuerdo. Pareció cerrar los ojos y confiar plenamente en las guitarras, las únicas guías de esta travesía inigualable. Billy se animó a tocar con los dientes y todo. Heavy Metal Machine revolucionó el campo. Rondas, palmas, gritos… el público era una verdadera marea.

El rock estaba allá arriba. Las cabezas se agitaban, las guitarras no paraban de llevarse todo por delante, el bajo y la batería se encargaban de ordenar el vuelo. Todo estaba allá arriba, se acercaba el final del show y cuando el Main Stage 2 se codeaba con el Heavy Metal, Billy decidió quedarse a solas. El resto de la banda desapareció y el frontman empezó a intimar con el público haciendo Today. Ah, detalle importante. La guitarra eléctrica fue reemplazada por una de madera. Sí, todos tuvimos que meter un rebaje casi de improvisto.

Corgan nos dejó a todos casi en punto muerto. Pero cuando el motor empezaba a apagarse, volvieron a dar clases de rock. Los pasajeros pedían uno más y la banda volvió a presentarse en totalidad. Instrumentos enchufados nuevamente y a sacudir lo poco que quedaba de espíritu rockero con Zero. A dar las gracias, señalar al público y despedirse hasta la próxima.

Por Marcos Castelo
Fotos: Jose Luis García

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