Acá, calor. Allá, frío. Así es la vida del planeta que, cada tres meses, cambia de clima para alegría y tristeza del ser humano.
Mientras eso sucede, un oso panda que no sabe de quejas entregó sus ganas de divertirse a las mieles de la nieve que pobló gran parte de Canadá. Claro que contó con la ayuda de los cuidadores del zoológico de Toronto, que improvisaron un muñeco para ver cómo reaccionaba.
Demasiado tierno. Mirá el video ACÁ.